27 de agosto de 2011

Monasterio de Piedra 3

Y por fin llegó el día de la despedida. Aprovechamos la mañana para despedirnos del personal que ya nos había cogido mucho cariño (fotógrafa del parque, señora del búho, socorrista de la piscina, etc.) y además curiosear los rincones ocultos del Monasterio.


La gamberra de Eva no paró de darme sustos aprovechando el ambiente lúgubre de las ruinas, que supongo que es la parte del Monasterio que no les llegó para arreglar.

Estuvimos a punto de saltar al jardín que rodea el claustro, pero habían visitas y la pillada era segura, así que nos conformamos con verlo desde fuera.


Luego fuimos a visitar los museos del vino y del chocolate y ohhhh, gran decepción, mucha teoría pero de producto nada de nada, así que nos piramos pronto a curiosear los jardines.


Cerca de la pisci había una gran explanada de césped llenita de lo que mamá llama 'abuelitos' y que dice conceden deseos cuando los soplas. Que os voy a contar, no dejamos ni uno vivo.

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