30 de abril de 2014

Primer día de playa

Aprovechando el lunes festivo, hemos bajado a inaugurar la playa con algunos amigos del cole, que ya se les echaba de menos después de tantos días de fiestas de Pascua.
No nos dejamos nada por hacer: saltos en el agua, castillos en la arena, salto con la pelota, sandwiches, pizzas y helados para todos. El día perfecto de verano.
Y tantas horas de juerga al sol, han tenido sus consecuencias, estamos como cangrejos y rabiando cada vez que nos roza el aire la piel. Nos toca reposo a la sombra y cantidades industriales de crema durante 3 días.

Carrera en La Nucía

Papi se ha vuelto a apuntar a otra carrera de esas que nunca gana, pero con las que disfruta mucho sólo llegando hasta el final. Nosotras somos fans incondicionales y siempre vamos a esperarle a la meta.
El día antes nos fuimos de reconocimiento de la ruta, que mamá no estaba convencida de que supiéramos llegar a puerto sin pasar antes por varias comarcas.

Y por fin llegamos a la ermita de Sant Vicent donde estaba la llegada, y para postre allí había hinchables, tiendas de chuches, camas elásticas y un bar para comer. Vamos, que la fiesta promete.

Bueno, el día de la carrera llegar, llegamos, pero con un poco de retraso porque Inés quiso parar dos veces a vomitar y mamá decidió aparcar en un sembrao del que ni entrábamos ni salíamos. Al final, mamá se quedó con varios señores del pueblo y con la policía intentando sacar el coche de allí y nosotras a la meta con el papá de nuestro amigo Gabriel. Lo que no nos pase...Finalmente, todos pudimos tomarnos un tentempié en la meta, que falta nos hacía.

29 de abril de 2014

La yaya cumple años

Este fin de semana hemos celebrado el cumple de la yaya Lali, así que hemos pasado un buen rato decidiendo qué comprarle, porque pasados los 40 años está claro que una ya tiene de todo. Lo que si teníamos claro, es que una buena tarta de chocolate con su vela no podía faltar.
Por cierto, la vela tenía un número que todavía no hemos estudiado en el cole. Será uno de esos raros que se aprenden cuando eres mayor, como pi, infinito y cosas así.
Y como colofón, la ya famosa interpretación de mi hermana Inés de la canción de 'Cumpleaños feliz', que se lo toma cada vez más en serio, la tía parece que está en el Liceo cantando La Traviata.

6 de abril de 2014

Primavera en el pueblo

Este fin de semana hemos hecho una escapada al pueblo ya que en estas fechas el campo está muy chulo lleno de flores y plantas por todos lados.
 No hay nada como abrir bien los pulmones y pegar un buen trago de oxígeno del bueno.
Hemos jugado a pillar por un prado de avena, pero ha durado lo que ha tardado mi hermana Eva en meterse un tortazo y llenarse de agua del rocío de anoche. Y es que nuestros pies no están muy acostumbrados a pisar tierra blanda, somos más de asfalto.
Luego, nuestros culos se han encargado de limpiar de polvo y telarañas los columpios que hay en esta pinada. Yo no se cómo todavía no nos han llamado de un anuncio de esos de detergente que quita manchas imposibles, somos las protagonistas perfectas.






















Y tanto jugar y tortazos varios, ha reclamado que papá viniera con el coche escoba a recogernos, ya no había fuerzas para volver con el patinete.
Lo mejor de los pueblos es que allí nadie hace caso de la mayor parte de las normas que hay en la ciudad, así que hemos aprovechado y nos hemos colado en el asiento delantero del coche de papá, que nos hacía mucha ilusión.
 Madre mía, esto sí que es alucinante, un árbol rosa. Guaaaaaau.
No me lo puedo creer, no me dejan entrar a la ermita en patinete, pues nada, me quedo en la plaza dándole vueltas. Para la próxima que pongan un parking si quieren captar pequeñas feligresas.

Las naturaleza y el campo están muy bien, pero donde esté un buen bar con sus tapitas y refrescos que se quiten los hierbajos.
Y ya de vuelta a casa, hemos pasado antes por casa de nuestro amigo Mauro para medirnos unos trajes, y de paso nos ha presentado a su gata y a sus tres bebés. Oooooh!, nos encantan.