24 de septiembre de 2013

Cumple del yayo Pepe

Hoy se nos acumula la faena porque es el cumple del yayo y tenemos cole hasta las tres, lo cual significa que tenemos apenas dos horas para preparar la tarta de chocolate y la tarjeta, así que ¡manos a la obra!.

Mamá se encargará al 90% de la tarta, yo te pintar y recortar, y mi hermana Inés de lo que le de la gana porque se ha tirado al sillón al llegar del cole y ha sentenciado: 'paso, estoy cansada'.











A la hora de estar yo currando, Inés se ha levantado de su letargo y se ha animado a participar en la tarjeta. A mí me temblaban las manos de verla, sobre todo con el pincel porque tiene un estilo muy...digamos, personal.










Al final 'la sangre no llegó al río', hizo una nube y un arco iris muy majo y pegó unas cuantas piedras de colores, una la tuvimos de cambiar porque la puso es el ojo del yayo dibujado y parecía un pirata.
Tras acabar la tarjeta y finalizar la tarta de chocolate, todos para casa de los yayos a llevarle los regalos. Por el camino tuvimos que soportar el ensayo de Inés del ya famoso 'Tuteaños felis'. En fin, al final todo salió bien: la canción de Inés, la tarta y la tarjeta.

Tocando el cielo

Aprovechando la visita de nuestro amigo Noah que venía con su mamá a ver rascacielos, nos hemos subido con ellos al mirador del hotel más alto de Europa: el Bali.
Cómo nos gusta el ascensor trasparente, además sube a toda pastilla, da unas cosquillas en la barriga.
Ese pequeño pedrusquillo es la isla. Qué pequeño se ve todo desde aquí arriba.
Nos hemos dedicado a buscar las casas de nuestros amigos, pero ha sido muy difícil. A la próxima les avisaremos para que pongan una bandera o tiren un cohete.
Tantas emociones se merecían un descanso en la piscina con un refresco en la mano. Es increíble lo alto que hemos subido.

Senderismo por el pantano

Ya nos olíamos que la prometida vueltecita dominguera por el pantano podía convertirse en caminata agotadora, las botas de montaña y la mochila llena de provisiones lo hacían presagiar, y así fue.

Al principio todo muy bien, árboles, pajaritos, agua a mogollón y palos, muchos palos con los que jugar.
 Y además frambuesas silvestres, mmmmm, ¡qué buenas!.

El momento más complicado vino al atravesar un riachuelo. El cansancio acumulado y las piedras resbaladizas hicieron que papá y mamá acabaran con los pies fresquitos. nosotras indemnes.
El final del recorrido fue duro, duro. Un kilómetro casi vertical que acabó con las pocas fuerzas que nos quedaban pero como campeonas, llegamos al pueblo de destino gracias a la promesa de mamá de hacernos un gran aperitivo en el primer bar que viéramos.
Al pueblo llegamos, pero al bar nos tuvo que llevar por turnos a hombros papá, porque nuestro límite de 3 km. ya se había superado y las fuerzas se habían agotado por completo.
 Y lo prometido es deuda, pedazo de aperitivo en el pueblo para recuperar todas las energías perdidas.

16 de septiembre de 2013

Alejandra cumple 4 años

Esto si que es empezar bien el curso escolar, nada más acabar el primer día nos vamos de cumple, vaya a ser que se nos olviden las fiestas y la juerga de las vacaciones. Además es el cumple de nuestra mejor amiga, así que la cosa promete.
Lo primero fue irnos directitas a la piscina a nadar y a jugar con los chorros hasta que la socorrista nos tiró por taponarlos.


Luego nos maquillaron la cara. Quedamos súper guapas.
Pero donde mejor lo pasamos fue en la pista de baile bailando los grandes éxitos de los últimos años. El Gam Gam Style, como siempre, triunfó. Que tiemblen las discotecas que en 10 añitos estamos allí rompiendo pistas.

Fiestas del pueblo 2013

Como todos los años, nuestras vacaciones acaban con las fiestas del pueblo. Allí cada año lo pasamos mejor, tenemos más amigos y nos dejan hacer más cosas.
Los días previos a las fiestas, los pasamos disfrutando de todo lo que no tenemos en la ciudad: paseos largos en bici, ver bichos de colores, robar fruta de los árboles...
Pedazo de árbol que han talado, tumbado es más alto que nosotras. Así aprendimos a contar los años que tienen, eso sí, como alguno pase de los 30 ya no sabemos.

 Esta pera se viene a casa con nosotras... a correeeeeeer
 Inés se emboba con cualquier bicho, aquí está hipnotizada viendo a una mariposa tomar el sol.
Pero lo mejor son las fiestas. El primer día es la entrada de Moros y Cristianos donde la gente lleva unos trajes muy chulos, aunque lo que más nos gusta de verdad son las carrozas que tiran un montón de chuches y juguetes.

No ha estado mal el botín de este año. Mi hermana Eva está encantada con su piano de Hello Kitty y yo con las cuatro pelotas de pinchos con las que tendré para patear todo el año. Las palas de playa tendrán que esperar al verano que viene.
Al día siguiente a la plaza a esperar a que acabara la embajada para colarnos en el castillo.

 Subimos hasta lo más alto aprovechando que íbamos con nuestra amiga mayor Neus.
Y luego, todos los niños a bajar la Efigie al castillo tirando de la cuerda por medio de todo el pueblo.
Madre mía que señor más grande y feo, da un miedo...menos mal que mañana le meten un petardo en la boca y se lo cargan.
Las fiestas siguieron, pero nosotras no porque tuvimos que volver a casita para preparar la vuelta al cole. El año que viene más y mejor.

Álvaro cumple 4 años

Cuánto tiempo sin ir a un cumpleaños, lo menos mes y medio, teníamos ya mono de fiesta con los amigos. Esta vez le tocó a Álvaro cumplir sus 4 añitos y allí fuimos dispuestas a darlo todo.
Se veía venir que esa red no iba a aguantar mucho en la ventana. Sorprendentemente nadie salió rebotado volando, aunque faltó poco.

 Después de tanto nadar y saltar, teníamos un hambre que nos hubiéramos comido hasta las servilletas.
Como siempre, las asistentes de regalos pegadas al cumpleañero a ver si en un despiste nos podíamos llevar algo a casa.

Al pueblo con las amigas

Como en nuestra ciudad se trabajaba un montón en verano, hemos raptado a dos amiguitas con súper papás y mamás trabajadores y nos hemos ido al pueblo un día todas juntas ¡sin padres!. Lo primero montar todo el jaleo que nos fue posible aprovechando que no hay vecinos: panderetas, batería, trompetas. No quiero ni pensar el día que vayamos de despedida de soltera.
 Luego merienda para reponer fuerzas y seguir dando guerra.
Como no podía faltar en cualquier fiesta de chicas, hicimos una guerra de almohadas y nos metimos todas juntas en las camas de las invitadas.
Lo peor es que el tiempo nos salió muy malo, estuvo casi todo el rato lloviendo pero no impidió que saliéramos a la calle al día siguiente contra viento y marea.
Como la lluvia apretaba, nos fuimos a casa de unos amigos que viven cerca y tienen un montón de juguetes, sobre todo nos encantó la sesión de belleza de Barbies y las carreras de caballitos que no se movían.
También nos gustó el Scalextric viendo correr los coches a toda velocidad. Cuando salían volando nosotras los recogíamos.  A Inés le chafó un dedo un Ferrari por meter la mano donde no toca.