7 de agosto de 2011

¡Al teatro!


¡Qué emoción por llegar!, no hemos podido evitar entrar corriendo a toda prisa al Auditorium nada más dar las entradas, tanto que nos hemos plantado bajo del escenario con todos los espectadores mirándonos. Yo enseguida he cambiado de dirección siguiendo a mamá, pero Inés, como si fuese la artista principal, se ha paseado por delante del escenario mirando y saludando, no puede evitar su vena artística.





Retomado el rumbo, hemos cogido sitio, y no ha sido tarea fácil porque con papá, mamá y la yaya, era difícil coger cinco sitios seguidos libres, así que hemos tenido que subir unas cuantas escaleras a lo gato arrastrando el bolso y perdiendo todo el glamour con el que salimos de casa.

Tata, mira, se encienden las luces, comienza la música y ¡ya empieza la función!.


A pesar de pasar una hora cantando y bailando las canciones que nos enseñan en el cole, hemos aguantado como campeonas y lo hemos pasado genial. Esto hay que repetirlo.

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