Mami, quiero este, y este, y el de palitos, y la bola blanca, y los que tienen rayitas y el que tiene encima espinacas, tooooodos.

¿Como se le ocurre a la camarera dejar aquí este montón de churros?.
Voy a acercar lentamente el dedo meñique sin que nadie me vea, a ver si queman o no. Y como no quemen.....¡al ataque!
Pues queman como un demonio, pero me da igual, me los comeré más rápido e intentando que no me toquen la lengua y arreglado.
No voy a permitir que la piraña de Eva me los quite. Son míos, mi tesooooro.
Bueno, alguien tiene que poner algo de modales en la mesa, porque mi hermana Inés ya lleva chocolate hasta en la rabadilla.
De momento voy a chupetearlos no vaya a ser que me queme y luego ya les hinco el diente.
Que fina soy, estoy preparada para una audiencia en la Casa Real, mañana les mando un mensaje a Sofía y Leti para quedar a la hora del té.


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