En el Día del libro nos han regalado unos libros-pizarra muy chulos. Podemos rallarlos y pintarlos cuanto queramos que luego se borra todo con un trapo y otra vez hasta hartarse, vamos, que en 30 minutos ya estaban con mas rallas que una zebra presa.
Aprovechando que mamá está con anginas y no puede leernos cuentos, por ser hoy, hemos decidido leerle nosotras nuestros cuentos favoritos. ¿A que casi no se nota que todavía no sabemos leer?
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