Para el cumpleaños de mamá le hemos elegido un súper regalazo: un reproductor de discos de vinilo que no tenemos ni idea de lo que es, pero debe ser de otro siglo, porque escuchar música en esos platos negros inmensos no lo hemos visto ni en los dibujos animados más antiguos.
Acabamos el día con las historias del yayo y haciendo las monas por debajo de la mesa.



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