11 de enero de 2013

Noche de Reyes


Tras el éxito del año anterior, este año hemos decidido volver al pueblo a esperar a los Reyes Magos, ya que allí llegan antes que a nuestra ciudad y podemos disfrutar los juguetes unas horas más.



Tras esperarlos a la entrada del pueblo, les hemos seguido hasta la iglesia detrás de la banda de música, pero como había mucho jaleo de gente, hemos preferido esperar junto a sus caballos para tenerlos controlados y salir pitando para casa cuando se montaran.






Cogiendo todos los atajos del pueblo, hemos llegado a casa pocos minutos antes que el Rey Melchor, y es que claro, el va a caballo y nosotras corriendo. Y por fin su paje particular ha entrado en el salón como si lo conociera de toda la vida, y nos ha dejado la caja con nuestros regalos.

Al final, como por arte de magia, me han traído la pizarra de Pepa Pig que había pedido y a mi hermana Inés su castillo de princesas. Como papá y mamá andaban atareados montando los juguetes, mientras nos hemos divertido con un regalo inesperado: unos kits de hadas.


















Inés emocionada, no sabía por dónde empezar a destrozar su recién estrenado juguete. Por lo pronto, a nuestra casa ya no han llegado la mitad de complementos que andaban sueltos por el castillo.

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