
Tras el éxito del año anterior, este año hemos decidido volver al pueblo a esperar a los Reyes Magos, ya que allí llegan antes que a nuestra ciudad y podemos disfrutar los juguetes unas horas más.
Tras esperarlos a la entrada del pueblo, les hemos seguido hasta la iglesia detrás de la banda de música, pero como había mucho jaleo de gente, hemos preferido esperar junto a sus caballos para tenerlos controlados y salir pitando para casa cuando se montaran.
Cogiendo todos los atajos del pueblo, hemos llegado a casa pocos minutos antes que el Rey Melchor, y es que claro, el va a caballo y nosotras corriendo. Y por fin su paje particular ha entrado en el salón como si lo conociera de toda la vida, y nos ha dejado la caja con nuestros regalos.

Inés emocionada, no sabía por dónde empezar a destrozar su recién estrenado juguete. Por lo pronto, a nuestra casa ya no han llegado la mitad de complementos que andaban sueltos por el castillo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario