Ya hemos empezado nuestras clases para aprender a nadar, que nuestros amigos ya nos llevan ventaja y no queremos perdernos este verano ni una fiesta con ellos en los parques acuáticos.
Dicen con lo comienzos son duros, ¡y tanto!. Lo primero que te hacen es cogerte y soltarte en el agua a ver si te ahogas o no y según el agua que tragues vas a un grupo o a otro. No entendimos nada porque mamá ya le dijo al profesor que éramos dos piedras, no había necesidad de corroborarlo, hombre de poca fe.En fin, el caso es que al final estuvo divertido, estuvimos todo el día enganchadas a uno churros de colores yendo de un lado a otro de la piscina y desintoxicándonos por dentro con la cantidad de cloro que tragamos. La clase acabó con nosotras dos y otra niña, los otros dos se quedaron enganchados como garrapatas al borde de la piscina y no hubo manera de desengancharlos ni de cerrarles la boca llamando a su MAMAAAAAA.


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