
Tras el disgusto inicial de que el lunes no ponían los castillos hinchables, vino la alegría de ver a nuestro compi Gabriel e irnos todos juntos al teatro infantil. Al principio estabamos un poco alucinados con los señores raros del escenario, pero poco a poco nos fuimos animando y acabamos bailando y haciendo el trenecito con el resto de peques. Inés por primera vez se vió de la mano de una niña negrita monísima y tras mirarla un rato se fué llorando con mamá. Y es que a mi hermana Inés todavía le falta mundo.

El martes, por fin, plantaron los castillos hinchables y allí nos encontramos con Gabriel y Alejandra, los cuatro nos hicimos con unas espadas que nos dió un Mickey Mouse gigante y mi hermana Inés se lo tomó muy en serio, tanto que estuvo un buen rato aporreándonos a todos.

¡Hasta al propio Mickey Mouse le chuleó, eso sí, con la ayuda de Alejandra que también se las trae de carácter!. Desde luego, cuando nos juntamos más de tres no hay quien nos tosa, somos el terror del lugar.
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