23 de noviembre de 2011

Día de la Música

Hoy los papás y mamás nos han organizado en la escuela el Día de la Música. Como había que llevar algún instrumento, mi hermana Inés y yo nos hemos decidido por los saxofones, que han sido la sensación. La pobre de Inés todavía tiene la marca del cordel en el cuello de los tirones que le daban los compis, eso sí, ella ha hecho negocio y lo ha cambiado por un tambor, una castañuela y una trompeta, no sabe na' la tía.














Tras dar nuestro particular concierto por el jardín de la escuela, han venido unos músicos a tocar canciones. ¡Menudo sarao se ha montado!: unos bailando, otros aporreando o pitando, otros como estatuas alucinando cómo sus instrumentos hacían música y no ruido como los nuestros.
Inés no ha parado. Tras meterse un baile en medio de la pista con su colega Gabriel, que el pobre no sabía dónde meterse con la loca de mi hermana, ha cogido el saxo y se ha metido de solista en primera línea todo el concierto, ¡póbrecitos músicos!, la de aspirinas que se habrán metido al llegar a casa.


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