
Son fiestas en nuestro pueblo, y como lo típico de salir de marcha hasta la madrugada y hacerse cubatas no nos está permitido, nos hemos ido a la feria, que por primera vez podíamos montar a algunas atracciones. Mami no estaba muy convencida que no cogiera un ataque de pánico y nos tiraramos de un tren en marcha o le dieramos una patada a un pony, pero cuando nos encontramos con los compis del cole Gabriel y Sergi, no lo dudó, nos subimos primero a un camión de bomberos con campanas y todo y lo pasamos genial.

Luego nos fuimos a un supercastillo hinchable de Bob Esponja donde nos pegamos los correspondientes tortazos y sorprendentemente no nos abrimos la cabeza con Gabriel, que es un terremoto, Sergi prefirió ni meterse, normal. En fin, que ya pasamos la prueba de fuego de subirnos a atracciones de feria sin incidencias, mañana a ver si convencemos a los yayos y volvemos, que nos quedamos con ganas de más.
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