Luego hemos comprado una tarta de chocolate, nuestra preferida, y hemos ido a verle a su casa. Eso sí, no le hemos dejado soplar la vela, ya lo hemos hecho mi hermana Inés y yo por él unas 15 veces que, a estas alturas, a las que les quedan muchos deseos que cumplir es a las mendas.
A falta de gorros de fiesta, pues nos han hecho unos con las servilletas, de esos que se hacen los albañiles con 4 nudos en las esquinas. Y
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