24 de octubre de 2010

Rastreando

Ayer nos fuimos al rastro de Xalò, que a mamá le ha cogido la manía de buscar trastos para la nueva casa del pueblo, el caso es que al final lo único que cargamos fueron un montón de botellas de vino de la cooperativa donde había barra libre para probar, pero a nosotras nada de nada. Jo, que ganas de ser mayores, ahora todo son prohibiciones.

Luego nos fuimos a conocer a Martina, la hija de una compi de trabajo de mamá, que a pesar de tener sólo 2 meses ya nos echó unas sonrisas. Ay!, que tiempos aquellos en los que sólo nos dedicabamos a comer y dormir...y llorar, y llenar pañales, y llorar, y eructar y llorar, ¿hemos dicho llorar?, pues eso.

Para comer nos juntamos con más compis y su prole que, aunque eran un poco más mayores, nos adaptamos bien y lo pasamos pipa imitando todas las maldades que a nosotras todavía no se nos habían ocurrido. Ya hemos tomado buena nota para cuando crezcamos.

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