En la primera cargamos un unicornio volador que casi tenemos que llevarlo agarrado a la antena del coche porque no había manera de meterlo dentro, al final con un poco de maña se libró de un buen catarro y viajó a casa dentro del coche con nosotras estampadas contra las ventanillas.
Otros días hemos quedamos con amigas del cole en la feria de atracciones. Allí nos dimos cuenta que ya habíamos crecido demasiado para 'las de niños', en la noria teníamos que ponernos coordinar las piernas para poder entrar, y en los ponys creo que habrán retirado a los nuestros por problemas de espalda.
Pero siempre quedan algunos que todavía se ajustan a nuestras medidas.
Y para finalizar las fiestas, nos fuimos al centro a ver las carrozas y recoger todos los caramelos que pudimos. Lo de estar rodeadas de abuelas fue una buena idea, teníamos un ejército de 5 que no paraban de echarnos a la bolsa, vamos, que no hizo falta ni agachar el lomo a recogerlos.
La idea de bajar a la playa a ver los fuegos artificiales se vio frustrada por la parada que hicimos en casa de la abuela para tomar un tentempié. Llegamos tarde a nuestra casa para coger ropa de abrigo, y ya en la puerta empezamos a oír los fuegos, así que al balcón de casa a verlos, jo.







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