Aunque aquí no nieve nunca, hemos aprovechado los restos de la pista de patinaje sobre hielo para jugar a lanzarnos unos bolazos de nieve.
No hay nada mejor que sentarse al sol con los amigos comiéndonos un buen chocolate calentito con churros pringosos.
Espero que estos no sean los Reyes Magos que raen los regalos, porque se les ve de un parao.
Pedazo de árbol que plantan, me pregunto cómo llegarán hasta ahí arriba para ponerlo todo.
Lo que más nos gusta de la Plaza de la Navidad son las atracciones, especialmente la de las camas elásticas.
Madre mía, si boto un poco más alto me puedo meter en el balcón de una casa.
Mira que nos gusta el Tren de la Bruja a pesar de que mi madre dice que es muy cutre. ¿Qué hay mejor que subir a un tren y arrearle a un tipo enmascarado en toda la cabeza con un globo salchicha?.
Madre mía, esto si que es una atracción sorpresa. No se dónde nos metemos pero por algún lado saldremos. Ahí va mi hermana Eva cual supositorio en busca de aventuras.Tras salir vivas de los intestinos del tren hinchable, decidimos tocar tierra jugando al jockey hasta que Inés le arreó tan fuerte a la bola que casi le salta un ojo al niño de enfrente, así que tocó cambio de tercio.
Una buena opción para que perdonaran nuestros 'pecados' de la feria fue ir a ver el Belén y rezar para que ni Papá Noel ni los Reyes estuvieran mirando en ese momento y nos trajeran todos los juguetes que pedimos. A ver si cuela.














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