24 de julio de 2013

En la piscina

Por fin ha llegado el calor y las tardes se hacen insoportables, menos mal que tenemos nuestra pequeña piscina para superar el bochorno. Pasamos tanto rato nadando que salimos desteñidas y con las manos arrugadas como pasas.


La pobre de Inés, entre la poca chicha que tiene y que salimos cuando ya no había casi sol, estaba temblando de frío al salir. Le pusimos todas las toallas que teníamos y más que mi hermana parecía una momia pitufa.
























No hay comentarios:

Publicar un comentario