Hoy ha venido Paloma (Pam Cupcakes) con nuestro primer regalo de cumpleaños: un curso intensivo de galletas decoradas en casa. Nos hemos equipado bien para la ocasión: pañuelo, delantal, manos bien limpias...ups!, nos hemos dejado una la camiseta y la otra el pantalón. Bueno, así menos nos manchamos.
Inés, ¿mira lo que se me ha pegado en el dedo?. Moooooc!!!, has caído, ja, ja.
Uf!, esto del rodillo es divertido pero acabas con los brazos hechos polvo. Y si encima se te pega la masa, ya ni te cuento.
Que manera de complicarnos la vida, empiezo a pensar que hubiera sido mejor idea hacer un curso de huevos duros en microondas o ensaladas mediterráneas.
Allá voy yo con el rodillo, que la blanducha de Inés no ha durado ni 10 pasadas.
Arriba, abajo, arriba, abajo...perfecto. Y por el mismo precio se me han marcado un poco más los bíceps.
Bueno, voy a hacer una paradita que con tanto trabajar se me ha abierto el apetito. Cojo una galleta huerfanita que hay por aquí, la unto a tope de Nutella y a seguir cogiendo fuerzas para la fase final.
El resultado ha sido mejor de lo esperado, han quedado bonitas e incluso puede que se puedan comer. Nuestros compis del cole van a alucinar con nuestras galletas cuando se las llevemos el lunes. Y como alguno no se la coma o la tire al suelo va a sufrir nuestra ira.


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