Lo de tener un horario de comidas adelantado al de los demás, hizo que la cena de noche buena empezara como si fuéramos la marquesa de villa arriba y de villa abajo. Esto de no podernos ni lanzar un mendrugo de pan no nos gustó nada, así que dimos 2 bocados y luego nos incorporamos a la mesa común.
Bien!, la maleta de Hello Kitty que había pedido. Por fin mi hermana Eva ya no me llevará mis cosas en la suya.
A Eva también le trajeron un piano con el que andaba obsesionada desde hace 3 meses, pero quedó decepcionada porque no era de esos de madera con cola sino como una alfombra. Poco a poco va superando el shock.
Pero eso no fue todo, se ve que Papa Noel ha pensado que somos tan buenas que nos ha traído mucho más de lo que pedimos, eso si que fue una sorpresa.
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