Aprovechando que íbamos a comer a la playa con unos amigos de papá y mamá, hemos hecho tiempo paseando por la playa y cogiendo almejas y restos de lo que traen las olas.
Inés coge más conchas que yo, pero las mías están mejor conservadas. He cogido una a rayas naranja que me he guardado en el bolsillo para llevármela a casa.
Lo de esperar se nos da francamente mal, así que mamá y papá nos han subido a unos tablones para que dejáramos de llenarnos de arena. No hemos durado mucho, Inés estaba dispuesta a tirarse a cualquier precio y nos han tenido que bajar.

Ay, ay, ay, vienen unas nubes que no me gustan nada. Vamos a tener que ir pensando en meternos en el restaurante no vaya a ser que acabemos como cochinillas revolcadas en barro.


No hay comentarios:
Publicar un comentario