Aprovechando las gotas de lluvia en la ventana, empezamos haciendo carreras de gotas. Eva siempre cogia la más gorda pensando que la gravedad estaría a su favor, pero yo escogia el camino con más agua y al final le he ganado 3 de las 5 tandas, yupi!.
Tras el cabreo de Eva por no ganar las carreras de gotas, mamá decidió entretenernos con algo menos competitivo que no acabara en mamporros mutuos. Sacó toda la batería de cocina (y unos tapones para sus orejas) para que le diéramos un estupendo concierto de percursión.
Ha salido el Arco Iris y eso indica que es posible que escampe la tormenta y podamos salir de casa. Pues no, ha venido otro nubarrón y se acabó el Arco Iris y las posibilidades de escapada, grrrrr.
Luego para no perder la práctica de ir al cole, hicimos una clase improvisada en la que Inés era la profesora y yo la alumna aplicada. Repasamos las letras y los números además de felicitarnos mutumente por lo bien que lo hacemos.
Y así es como hemos pasado esta 'tranquila' mañana de lluvia.
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