
El domingo nos llevaron a ver un concierto del yayo que daban en el Ayuntamiento y como siempre, antes de empezar, nos subimos a los timbales a pegar unos cuantos mamporrazos. Y es que, por más que se empeñe nuestro yayo Pepe, lo de darle flojito no va con nosotras, así que a los 3 minutos ya nos habían bajado del escenario no fuera que espantáramos a los que ya estaban allí esperando.
La velocidad a la que crecemos ya nos permite ver donde ponemos las baquetas, la última vez repartimos palo por todos lados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario