Hay que ver cómo son lo cumpleaños en los pueblos, entre padres, abuelos y niños se juntan más de 50 almas en una casa. Menos mal que allí los patios son grandes y más o menos nos apañamos y si no puede ser, pues a la calle a correr.
Mauro tiene mogollón de juguetes a los que no tardamos en 'meter mano', el problema es que los demás pensaron lo mismo y hubo que negociar sobre todo con el ordenador de Buzz lightyear.
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