El viernes celebramos con papá y mamá el Día de la Paz en el cole pintando nuestras manos en el mural que habíamos preparado entre toda la minitropa, pero la Paz acabó cuando acabó nuestra participación. Yo dije que de allí no me movía hasta que no atendiera a todo el mundo dándoles pinturas, pinceles y toallitas que la pobre de la profe se la veía agobiada con tanta gente, e Inés sólo se iba si se llevaba 4 botes de pintura de manos a casa, y claro, cantaba mucho el robo y tuvieron que quitárselos y llevársela pataleando al coche cogida como un saco de patatas lleno de alarmas policiales. UAAAAAAA!!
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