
El sábado nos fuimos al pueblo a celebrarlo con nuestros familiares más cercanos y además de unos largos paseos con las abuelas y estupendos regalos, nos hicieron 2 tartas personalizadas y ¡menos mal! porque Eva se quedó frita 10 minutos antes de soplar la vela y comernos la tarta, así que sólo salgo yo con mi tarta.


Ah! fue estupendo probar nuevos sabores como el de la piruleta o el chocolate, ¡lo que me he perdido todo este tiempo tomado papillas y biberones!, eso sí, mañana sin falta empiezo la operación bikini.
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