
Últimamente nuestra bañera se había convertido en un orinal, ya no nos cabían las piernas, así que hemos desmontado el chiringuito y hemos pasado a la bañera grande. Ahora podemos bañarnos las dos juntas y nos lo pasamos de miedo salpicándonos y jugando con todos los juguetes que flotan, eso sí la espalda de papá no creo que esté muy contenta.
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