Muchas iban a ser las experiencias nuevas que íbamos a vivir, pero la que a priori nos hacía más ilusión era de la ir a un aeropuerto y volar en avión. Fue alucinante sentir las cosquillas en la barriga cuando despega, luego ya el viaje fue como ir en el avión de los Pin y Pon, mini ventana, mini snacks, mini sofá...


Al día siguiente de nuestra llegada, no estábamos para nada, sólo nos dedicamos a disfrutar de las piscinas del hotel, sus jacuzzis y actividades de ocio.
Por la tarde nos acercamos a un volcán llamado el Teide, aunque creo que aprovecharon nuestra siesta para enviarnos a la Luna. Por si acaso tenían intención de deshacerse de nosotras, nos quedamos bien cerca y agarradas a una barra.

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