Empezamos por ir a ver a nuestras amigas Laura y Marina, que están de vacaciones con su familia por la zona para que nos guiaran por sus tierras. Lo primero fue conocer su pueblo, así que directas al castillo donde dos hermanos, Pedro I y Enrique de Trastámara, se zurraron de lo lindo por conseguir el poder, vamos, lo normal entre hermanos pero a lo bestia.
Inés decidió integrarse más profundamente con las gentes del lugar, así que se fue al bar a hacerse un carajillo de Cola Cao y darse unas charlas con los ancianos y cómo no, echar las perrillas sueltas a la tragaperras antes de marcharse.
Al día siguiente, dirección a las Lagunas de Ruidera, que tanto secano a las de la costa no nos sienta bien. Allí nos bañamos, trepamos por muros, nos duchamos bajo cataratas y nos abollamos a base de bien las plantas de los pies. Consejo: no vayáis sin las típicas cangrejeras si no queréis andar a lo Chiquito de la Calzada y acabar a cuatro patas.
En las Lagunas ascos pocos, igual se baña contigo una señora vestida, que una manada de perros, una rana o un grupo de caballos.
Y por la noche a vivir la noche manchega en pueblos tan bonitos como éste: Villanueva de los Infantes. Aquí todo es grande: la Iglesia, la plaza, las casas, pero sobre todo y lo que interesa, ¡las raciones de comida!.





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