10 de mayo de 2014

Hoy soy peluquera

Hoy era una de esas tardes acaloradas y aburridas en las que una no sabe qué hacer mientras mamá y papá están durmiendo la siesta, así que he decidido jugar a ser peluquera conmigo misma.
Cuando he acabado mi estupendo corte de pelo, me he ido a despertar a mamá para enseñarle lo guapa que había quedado.

















Pues parece que a mamá no le ha gustado tanto, es más, no le ha gustado nada y se ha enfadado bastante. Y cuando ha visto que además he dejado un camino de pelo por toda la casa, el enfado se ha transformado en histeria. No lo entiendo, encima que he tenido el detalle de llevar mis mechones del comedor a la basura.

No sé por qué papá y mamá me decían que parecía que salía de un campo de concentración, que no se qué es eso, pero no pienso ir porque las peluqueras deben ser horribles.
El caso es que hemos tenido que llamar de urgencia a la mami de mi amiga Alejandra, que es peluquera de las de carnet y experta en pequecortes, para arreglarme este desaguisado. Y menos mal, porque la verdad es que por detrás no estaba tan bien como yo pensaba. Al final he salido monísima y fresquita para una buena temporada. Eso sí, hoy me pongo vestido para que se note que soy chica.

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