Al final tuvimos que compartir la cestita con pétalos de rosas mi hermana y yo y milagrosamente no nos peleamos y acabamos a tortas por llevarla.
Tuvimos a un chico de compañero que llevaba un montón de monedas súper chulas, vamos, que si soy yo salgo pitando y me las llevo para comprarme un montón de chuches en la esquina.
Al final nos colocaron en primera fila, así que no pudimos portarnos muy mal porque nos tenían vigiladas: delante los novios y familia y por los lados nuestras madres. Sólo pudimos jugar a tirar los pétalos al suelo y hacer montoncitos y darles patadas.
Vaya casita chula que tiene el cura, esta es mejor que la de Hello Kitty que anuncian en Juguetilandia.
A la salida de la capilla, allí estábamos dispuestas con nuestras flores y bolsa de arroz ¡de colores! para tirar a los novios. Y cuando por fin salieron, nos despistamos con los petardos y papelitos de colores y se nos olvidó todo, así que mañana nos toca paella de colorines con pétalos de rosas, mmm.

Y tras acabar la ceremonia y dar varias vueltas a Jaén buscando el sitio, por fin llegamos al sitio donde comer y montar la fiesta y el jaleo.
En el jardín donde tapeamos había unas manzanas gigantes de mimbre donde descansamos de nuestro duro trabajo matutino, esto sí que es vida: un refresco en una mano y el ipad en la otra en una cama redonda escuchando los pajarillos, ahhhh, me quedaba aquí a vivir.
Luego al salón donde comer ¡todavía más!. Mientras, entre plato y plato salíamos a pasear por los exteriores que estaban muy chulos llenos de jardines, fuentes y gatos con los que jugar.
Y después de comer, ¡ a la fiesta!.
Fue todo un detallazo que nos pusieran primero música de peques mientras los mayores acababan el café, lo pasamos genial con el resto de la corte de honor bailando y compartiendo chuches.
Al final caímos rendidas en el coche y es que tantas horas de fiesta han podido con nosotras. Mañana será otro día, esperamos que más tranquilo que los últimos 30 que llevamos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario