Lo mejor fue descubrir un cubo lleno de caracoles, primero nos dió un poco de asco y miedo, pero luego cofimos confianza y les metimos los dedos en los ojos, los paseamos e incluso les organizamos una carrera de 20 centímetros lisos. Les mojamos el circuíto para que resbalara más y pusimos avituallamiento por si se cansaban por el camino. 'Baba veloz' va en cabeza mientras que 'cuernitos saltones' se ha salido de la pista al derrapar en una curva, la carrera es mía, ¡Bien!.
Tras los saltos, escaladas y carrera de caracoles, toca comerse la paella, mmmm.
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