Por fin llegamos a la Iglesia y entramos a ver a la patrona. Al principio nos intentamos colar bajo del altar pero la yaya nos cazó. Luego Inés, cuando se percató de que mamá le iba a hacer una foto, no se le ocurrió otra cosa que mostrar sus bragas. En fin, que enseñó el culo delante de la Virgen, en la iglesia y lleno de feligreses rezando. Creo que va a tener que hacer muchas buenas obras en su vida para no ir directita al infierno.
Después del incidente, mamá y yaya decidieron llevarnos al castillo a hacer las monas por encima de los cañones donde nos jugamos en varias ocasiones unos serios esguinces de pie.
Al final, después de tanta agitación, paramos una ratito para coger fuerzas bebiendo un poco de agua y comiendo galletas.
¡Y tanto que cogimos fuerzas!, luego bajamos unas escaleras infinitas, paseamos por el puerto y acabamos en el parque de Elche. No paramos de jugar hasta la hora de comer.
Luego pasa lo que pasa, a las 19 todavía estábamos durmiendo la siesta.
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