
Ayer en el cole hicimos un antifaz de corazones, y es que hay que optimizar el tiempo que entre la fiesta de San Valentín y la de Carnaval no damos a basto. El problema es que con las prisas sólo nos encajaba un ojo, el otro agujero nos cae cerca de la oreja, así que lo hemos bautizado como el ojotone. Inés se ha emperrado en que es una bandera porque lleva un palo y no hay quien la 'baje del burro', vino todo el camino a casa agitándola al viento y repartiendo purpurina por todo el edificio, menos mal que el portero nos adora que si no...
No hay comentarios:
Publicar un comentario