Con la ola de frío que nos está cayendo, no tenemos más de 1 horita para salir antes de que se nos empiecen a congelar las extremidades, así que nos hemos ido al parque mas cercano a casa: el parque infantil y Museo Rural. Aunque habíamos estado antes en una ocasión, no recordabamos que está llena de animalillos de hierro que diseñó nuestro yayo, así que lo hemos bautizado como el parque del yayo.A Inés le ha faltado tiempo para subirse al burro, menos mal que por allí no va la policía que si no se la llevan al cuartelillo por gamberra.
Luego a por las cabras y ovejas. Estas eran más inofensivas por su tamaño, aún así, Inés sólo se ha acercado a la cabrita más pequeña por si le daba por moverse.

Yo, a lo mío, que son las actividades de riesgo: subir escaleras, bajar toboganes, centrifugado en el barco balancín...
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