Lo de las flexiones no se me da nada mal, eso sí, con el truco de la pelota en la barriga que si no.
Fijo que este año puedo cargar yo solita con todos mis regalos de Papa Noel y si alguien se descuida, con alguno más.
Luego, Inés decidió practicar un poco de equilibrio sentada en una pelota por si en un despiste de los mayores, nos hacemos con los restos de una copa de cava y hay que llegar a la cama por nuestros propios medios.
Y luego, ¡a montar el árbol!. Este año le ha tocado a Inés poner la estrella en todo lo alto ayudado por papá, porque lo de las cuerdas y el piolet no lo veíamos muy seguro.
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