9 de octubre de 2011

Maquillate, maquillate...



A mi hermana Eva le ha dado toda la semana por coger el estuche de pinturas de mamá y pintarnos a todos. Mamá y papá se escaquean cuando la ven y claro, me pilla siempre a mí de cobaya y la verdad, a mí no me disgusta que me pinte la cara, los pinceles hacen unas cosquillitas muy divertidas.









Lo peor es que mi hermana se toma todo al pie de la letra, que le digo que me pinte la boca pues me mete la barra de labios hasta la campanilla, que le digo que me pinte los ojos y tal cual, palito dentro de 'to' el ojo.


Bueno, el caso es que al final de la sesión de body painting, estamos las dos con más pintura en la cara que la Marujita, así que nos toca ir directitas al baño.

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