Estas Pascuas las hemos pasado en el pueblo y, aunque el tiempo no ha acompañado, hemos salido a ratitos a jugar al parque, hacer visitas a casas de amigos y reunirnos con todos los abuelos.

En casa de Vicent y Neus conocimos a sus 2 tortugas de tierra, nos pusimos ciegas de chocolate y gominolas y jugamos al balón. Consecuencias: el bebedero de agua de las tortus por los aires, berrinche al devolver el balón y vomitona nocturna de Eva.
En casa de los abuelos maternos tuvimos una sobredosis de cariño, y es que tener a los 4 abuelos a la vez es un lujazo, cómo nos aprovechamos.
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