5 de noviembre de 2010

Por fin comemos solas

Tras largas luchas y rabietas para que nuestros padres nos dejaran comer solas, por fin lo hemos conseguido. Vale, reconocemos que necesitamos 3 raciones para que llegue 1 a la boca pero habrá que aprender algún día ¿no?.

La técnica de la cuchara resulta más complicada que la del tenedor ya que cuando la levanto en vertical se me cae casi todo, así que más que un yogurt parece que me tomo un chocolate con churros, moja que moja.


20 minutos después, con Eva y papá dormidos y las luces de casa casi apagadas, consigo acabármelo, ¡prueba conseguida, bien!. A la próxima voy a por la sopa, eso sí, mejor que me la pongan por la mañana y me compren un buen chubasquero.


¡Arrea, qué cantidad de calorias me he jalado! y encima llevaba fresa que no me gusta mucho, y es que con tanta concentración en la cuchara no me doy cuenta ni de lo que me meto en el cuerpo.

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