Desde que andamos nos han abierto las puertas de las cunas y no veáis que bien, no paramos de entrar y salir para dormir la siesta, merendar tumbadas a la bartola, jugar al escondite... El problema es que a veces se nos olvida cerrarla por la noche y con lo que nos movemos acabamos en el suelo, pero sin problema, sin abrir los ojos volvemos a meternos, zzzzzzzzz.
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