
Por fin hemos bajado a la playa de Poniente a la que bajaremos todo el verano. Ya hemos reservado el sitio bajo la palmera, Inés ha marcado con el rastrillo y yo he hecho un montoncito. Creo que hubiera sido más efectivo dejar uno de los pañales de Inés, ahora que anda sueltita pero no había ganas.
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