La primera visita al hospital fue un poco desastre, cuando llegamos David se amarró a la teta de su madre y apenas le pudimos ver, así que nos dedicamos a hacer las gamberras un rato corriendo, gritando, empujándonos y finalmente cogiendo las flores que habían a las puertas de las habitaciones, si estaban ahí es porque no las querían, ¿no?. En fin, que mamá nos sacó rápido de allí.
Pasados unos días, nos dieron una nueva oportunidad de volver a verlo, esta vez en su casa y leída la cartilla por mamá para que no se repitieran los incidentes. Esta vez sólo se portó un poco mal Inés que le metió el dedo en un ojo, por lo demás fuimos unos angelitos.

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