Mirad que casita más rara hemos encontrado a las afueras del pueblo. Con teléfono y todo. Eso sí, le faltaban algunos metros de ancho.
Antes de la cena, ya se sabe, a ponerse bien guapas y limpias no vaya a a ser que Papá Noel salga pitando por el olor a pies que llevamos de tanto pasear.
Y por fin llegó Papá Noel con los regalos...



No hay comentarios:
Publicar un comentario