A Inés tanto alboroto le costó un trocito más de diente de un cabezazo de Gabriel, pero luego como si nada, total como tarde o temprano se lo tiene que llevar el ratoncito Pérez.
Después del parque, nos llevaron de excursión al otro lado de la terraza para que montaramos en el tio-vivo y en un tren. Y allá que fuimos todos enganchados a la cuerda para que nadie se despistara por el camino.
Luego a recuperar fuerzas con la merienda, pero más que hambre lo que estabamos es muertas de sed de tanto hacer 'las monas' y de la solana que pegaba.
Total que empezamos por el agua, seguimos por los refrescos y acabamos hasta el Champín.
Y al final....¡la tarta!, esta vez decorada con nuestos dibujos favoritos: Jelly Jamm. Fue difícil decidirse entre ellos y Pepa Pig, pero al final cayeron los primeros.
Y luego mogollón de regalos que hasta llegar a casa no nos enteramos muy bien ni qué eran ni de quién...y es que siendo dos, lo de pillar paquetes que te vienen volando por todas partes y por duplicado, es una locura. Pero el mejor regalo, sin duda, fue poder disfrutar con los amigos toda la tarde. Nos encantó la fiesta, vamos a pedir que nos la repitan cada mes.
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