17 de enero de 2011

San Antón

Este finde hemos ido al pueblo a ver la celebración de San Antón y la verdad el sábado fue tranquilito, salimos por la tarde noche al pasacalle a darle la vuelta al pueblo con el resto de peques tras la banda de música y pasamos un buen rato correteando por la plaza.

El domingo ya fue otra cosa, como Eva estaba torrada y no había manera de despertarla, me fui yo con mamá y la yaya a ver la bendición de los animalitos del pueblo, que ya sabéis lo que me gustan los bichos. Según pasabas por la plaza, un señor con un camisón blanco te tiraba agua (a mamá le pegó en pleno ojo), y luego unas señoras te daban un bollo, ya fueras animal o humano, mmmm.



Total que nada más me deja mamá en tierra e iba yo toda feliz zarandeando el bollito al viento para enseñárselo a la yaya, viene un pastor alemán y de un bocao me lo quita de la mano y se lo engulle como un pavo.

Todavía no se cómo no me voló un dedo, pero el caso es que me dió un susto de muerte y tras superar los primeros segundos de shock, me tiré toda la procesión llorando como una magdalena y como tengo la voz aguda, se unieron todos los perros del pueblo. Ni los más viejos del pueblo recuerdan una procesión tan escandalosa.

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