19 de septiembre de 2010

Paella en ca' Pere

Fin de semana intenso, de casa al pueblo y de allí, al día siguiente, a casa de Pere a comer una estupenda paella que compensó con creces todo el trajín de coche que nos pegamos.

Es genial ir a casas donde pululan peques porque puedes coger todos sus juguetes con impunidad. Aitana, sentimos lo de tu DVD de Pocoyó y el esguince de cuello de tus muñecas.

Allí nos volvimos a encontrar con Jaime que ya es personita y responde a nuestras perrerías: se ríe cuando le hacemos monadas y llora cuando le damos una torta, (suponemos que la primera de varias que recibirá de las chicas), pero al final tan amigos y compartiendo triciclo.

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