11 de abril de 2010

Remoloneando

¡Cómo nos gustan los domingos!, sobre todo porque nos quedamos en la cama grande con Papá ¡hasta las 9!.

Ya se que podríamos dejarle un poco más, pero dormir con un litro de pis en el pañal y con las gatas ronroneándonos a la oreja, es imposible.

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