
Mamá ya se ha animado a cargarnos en la mochila, así que aprovechando que vinieron Maribel y Paloma a vernos y que Inés quería marcha, nos fuimos a tomarnos un café y pastelillos a la playa. Inés se conformó con ver otros colegas paseando.

El bracito de Maribel es una anestesia para Inés.
Y los de la mesa de al lado nos miraban mal, y total, sólo por tener un bebé desparramado en mi brazo, qué gente más floja.
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